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Declaraciones de Richard Trumka, Presidente, AFL-CIO, Phoenix, Arizona
May 29, 2010

Hermanas y hermanos: Es un honor estar hoy aquí con todos ustedes en este Día de Acción Nacional para detener el ataque contra los derechos civiles que representa la ley SB 1070.  

Esta mañana, tuve la oportunidad de compartir con algunos de los estudiantes cuyas historias son la razón por la que estamos reunidos hoy. Son los hijos de inmigrantes indocumentados que vinieron acá en busca de una vida mejor. Han hecho todo lo que les hemos exigido.  

Estudiaron con ahínco. No abandonaron la escuela. Trabajaron con esfuerzo después de clases. Planean ir a la universidad.  Y al igual que a tantos jóvenes, les cuesta mucho costearla. Pero, debido a su estado de inmigración, deben enfrentar obstáculos que otros jóvenes estadounidenses nunca tendrán que superar.  

No tienen derecho a recibir ayuda financiera. Viven con el temor de ser deportados.  

Y, a menos que aprobemos una amplia reforma migratoria y la ley DREAM, es posible que estos extraordinarios jóvenes soñadores nunca tengan la oportunidad de desarrollar al máximo sus talentos, lo que sería una gran pérdida para Estados Unidos.  

Hermanas y hermanos, esto está mal. La ley SB 1070 está mal. Nuestro deficiente sistema de inmigración está mal. Y estamos reunidos hoy aquí para decir que ya es hora de remediar esta gran injusticia.  

Estoy seguro que muchas personas les han preguntado por qué están hoy aquí, a pleno sol, en el fin de semana del Día de Conmemoración de los Caídos.  

Esto me trae a la memoria una historia sobre el gran Henry David Thoreau cuando estuvo en prisión por protestar contra la guerra con México.  

Cuando estaba en la cárcel, su amigo Ralph Waldo Emerson fue a visitarlo y le preguntó: "Henry, ¿por qué estás aquí?" Y Thoreau respondió: "Waldo, ¿por qué no estás tú aquí?"  

Nosotros sabemos por qué estamos hoy aquí.

Estamos aquí porque nuestro deficiente sistema de inmigración no ayuda a nadie y perjudica a muchos. Por eso estamos hoy aquí.

Estamos aquí porque hay 12 millones de inmigrantes no autorizados que viven en las oscuras sombras del abuso. Por eso estamos hoy aquí.

Estamos aquí porque hay 7 millones de obreros en este país que viven y trabajan sin la garantía de que se les pagará el salario mínimo o las horas extras, porque trabajan sin la protección de normas de seguridad ni de nuestras leyes de derechos civiles. Por eso estamos hoy aquí.

Estamos aquí porque la solución de Arizona para nuestro deficiente sistema de inmigración consiste en criminalizar a los obreros - y eso está mal.  Estados Unidos no puede permitirse ese lujo. Estados Unidos es capaz de proceder mejor. Por eso estamos hoy aquí.

Seré tan claro como pueda. No vinimos aquí para marchar contra la gente de Arizona ni los habitantes de ningún estado que sienten preocupación por su futuro, que están enojados con los políticos en Washington que los han traicionado, que están indignados con los banqueros de Wall Street que han estafado a nuestro país.

Todos estamos preocupados. Todos estamos enojados. Todos estamos indignados. Pero estamos acá para transformar nuestra indignación en acciones que beneficiarán a todos los obreros de Estados Unidos – tanto inmigrantes como nacidos en el país; tanto documentados como indocumentados; sin importar su religión o país de origen.  

Porque creemos que a pesar de todo lo que se ha hecho para dividirnos, realmente estamos todos juntos en esto. Cuando algún grupo de obreros sufre discriminación y degradación, todos los obreros sufren. Cuando algún grupo de obreros puede ser mal pagado, explotado e ignorado, todos los obreros sufren. Cuando a algún grupo de obreros se les puede amenazar con la deportación si se atreven a organizarse o denunciar los abusos, todos los obreros sufren.  

Por eso es que en el movimiento sindical, les hacemos una sola pregunta a todos. Esa pregunta no es, "¿Dónde están sus documentos?" La pregunta es: "¿De qué lado está?" Porque cuando se trata de solucionar los verdaderos problemas que enfrenta nuestro país, todos debemos estar unidos.  

Los inmigrantes no son la causa de los problemas de Estados Unidos. Y la ley SB 1070 no es la solución. El problema es que las personas privilegiadas y poderosas están usando los mismos trucos sucios de siempre: dividir, desviar la atención y distraer para que las personas culpen al más débil a fin de evitar que veamos y solucionemos nuestros problemas reales.  

Hoy reitero un llamado que hice hace dos semanas en una carta al Presidente Obama y a la Ministra Napolitano del Departamento de Seguridad Nacional.  Wade Henderson, presidente y director ejecutivo de la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Humanos, firmó la carta conmigo. Le hicimos un llamado al presidente y a la ministra para que pusieran fin -- que cancelaran – toda colaboración con el estado de Arizona y los organismos policiales locales que hagan al gobierno federal cómplice de la discriminación racial que sustenta la ley SB 1070.  Deténganla ahora.   

Hoy le pedimos al Departamento de Justicia que defienda los derechos civiles de cada persona en Arizona.  Defiéndanlos ahora.   

Hoy le exigimos al Congreso que apruebe una amplia reforma migratoria.  Háganlo ahora.   

Pero eso es sólo parte de la respuesta a los problemas de Estados Unidos.  

El problema no son los inmigrantes que hacen su trabajo. El problema son las malas políticas económicas que acabaron con 11 millones de empleos. Y la respuesta es un proyecto de ley de empleo que permita a los estadounidenses volver al trabajo.  

El problema no son los inmigrantes que realizan la limpieza en hoteles y edificios de oficinas. El problema son los conglomerados energéticos que contaminan el Golfo de México, nuestro aire, nuestros humedales y nuestros procesos políticos. La respuesta es invertir millones en empleos ecológicos creando energía limpia y limpiar el medioambiente que Dios nos ha entregado.  

El problema no son los hijos de los inmigrantes que asisten a nuestras escuelas. El problema es la crisis económica que está obligando a tantos sistemas escolares a despedir maestros. La respuesta consiste en aprobar un proyecto de ley de empleo que permita conservar a nuestros maestros, trabajadores de la salud, policías y bomberos que atienden a nuestros hijos y nuestras comunidades.  

Eso es lo que necesitamos en Estados Unidos hoy. Nuestros líderes más sabios siempre han comprendido que, aquí en Estados Unidos, en estas costas, no debemos caer en el odio, el temor y la desunión, debemos luchar juntos por la justicia, la unidad y la oportunidad.  

Hablo de César Chávez y Martin Luther King, Jr. y también de líderes como el Presidente Franklin D. Roosevelt.  Roosevelt venía de una familia acomodada. Pero, cuando las Hijas de la Revolución de Estados Unidos discriminaron contra afroamericanos y contra personas de origen asiático y del sur de Europa, FDR les dijo: "Recuerden, recuerden siempre que todos nosotros, y ustedes y yo en especial, somos descendientes de inmigrantes y revolucionarios."

En la terrible tarde en que asesinaron al Dr. King, Robert F. Kennedy – Bobby Kennedy -- declaró: "Lo que necesitamos en Estados Unidos no es división; lo que necesitamos en Estados Unidos no es odio; lo que necesitamos en Estados Unidos no es violencia ni desgobierno, sino amor y sabiduría, y compasión los unos con los otros, y un sentido de justicia para con las personas que todavía sufren en nuestro país."

Hermanas y hermanos, estamos hoy aquí para declarar que en Estados Unidos no necesitamos discriminación racial.

Que en Estados Unidos no necesitamos usar a los inmigrantes como chivos expiatorios.

Que en Estados Unidos no necesitamos allanamientos de hogares y lugares de trabajo o que nos exija alguien "Muéstreme sus documentos."

Lo que necesitamos en Estados Unidos es, como siempre, "amor y sabiduría, y compasión los unos con los otros, y un sentido de justicia para con las personas que todavía sufren en nuestro país."

Gracias a todos por oponerse a la ley SB 1070 y por defender lo mejor de nuestra historia, nuestro legado y nuestro futuro.

 
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